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Quotes

O que Marx antecipara era uma revolução internacional nos países capitalistas avançados. O que vingou, porém, foi um putsch isolado num país agrário e semifeudal. A disuntiva era brilhante, inapelável: se o experimento soviético fosse bem-sucedido, o marxismo estaria ustificado pela força esmagadora dos fatos; mas se ele naufragasse, se a revolução fosse traída ou descambasse num mero despotismo asiático, bem, aí era preciso frisar que Marx nunca teria acreditado que o verdadeiro counismo pudesse se tornar realidade ou mostrar a que veio num país tão atrasado como a Rússia czarista.

Eduardo Giannetti, Felicidade: diálogos sobre o bem-estar na civilizaçaõ, São Paulo, 2002, p. 44

But what had he said about risks? Risks were what made the whole thing fun.

Patricia Highsmith, The talented Mr. Ripley, New York, 1955, p. 179

[T]al vez por no provocar colisiones ideológicas, la observación a través del microscopio fue aceptada más rápidamente que la observación a través del telescopio (Leeuwenhöck no tuvo que hacer ante la Real Sociedad de Londres el mismo tipo de labor epistemologica persuasiva que Galileo tuvo que hacer por su lado: las visiones macrocósmicas son más importantes que las del microcosmos).

Análisis filosófico, 1981, p. 65

Some writers indeed are so much impressed with the amount of suffering in the world, that they doubt, if we look to all sentient beings, whether there is more of misery or of happiness; whether the world as a whole is a good or bad one. According to my judgment happiness decidedly prevails, though this would be very difficult to prove. If the truth of this conclusion be granted, it harmonizes well with the effects which we might expect from natural selection. If all the individuals of any species were habitually to suffer to an extreme degree, they would neglect to propagate their kind; but we have no reason to believe that this has ever, or at least often occurred. Some other considerations, moreover, lead to the belief that all sentient beings have been formed so as to enjoy, as a general rule, happiness.

Charles Darwin, The autobiography of Charles Darwin, Collins, 1958, p. 88

Mêmê en matière d’amour et de séduction, il faut observer, tester, experimenter.

Nicolas Guéguen, Psychologie de la séduction: Pour mieux comprendre nos comportements amoureux, Paris, 2009, p. 227

Indian men’s condoms malfunction more than 15 percent of the time. Why such a high fail rate? According to the Indian Council of Medical Research, some 60 percent of Indian men have penises too small for the condoms manufactured to fit World Health Organization specs. That was the conclusion of a two-year study in which more than 1,000 Indian men had their penises measured and photographed by scientists. “The condom,” declared one of the researchers, “is not optimized for India.”

Steven D. Levitt and Stephen J. Dubner, Super freakonomics: global cooling, patriotic prostitutes, and why suicide bombers should buy life insurance, New York, 2009, p. 5

Un poco más tarde, cuando el trago de café que quedaba en el fondo de la taza estaba ya frío, Leto alzó la vista de las hojas mecanografiadas, y apoyando la nuca en el respaldo del sillón y contemplando el cielorraso, se puso a pensar en el hombre que tenía que matar. Esa atención al objeto que era el blanco de todos sus actos desde hacía varios meses duró poco, porque sus asociaciones lo fueron llevando, lentamente, a pensar en la muerte en general. El primer pensamiento fue que, por más que acribillara a balazos a ese hombre, como pensaba hacerlo, nunca lograría sacarlo por completo del mundo. El hombre merecía la muerte: era un dirigente sindical que había traicionado a su clase y al que el grupo al que Leto pertenecía hacía responsable de varios asesinatos. Pero, pensaba Leto como si hubiese ido sacando sus ideas del vacío grisáceo que se extendía entre la lámpara y el cielorraso, matarlo era sacarlo de la acción inmediata, no de la realidad.

Juan José Saer, La Mayor, Barcelona, 1976

[La] perspectiva según la cual la política de derechos humanos de Alfonsín consiste no en una iniciativa definida a partir de su visión del problema y de la democratización, sino en un freno a opciones más audaces (cuyos supuestos impulsores no se identifican con claridad) […] ignora que, hasta que avanzaron las iniciativas del propio Alfonsín, la opinión mayoritaria dentro y fuera del Congreso era más bien escéptica respecto a la posibilidad de lograr algún grado de justicia. El presidente no respondió a una presión social preexistente, más bien ayudó a crearla (sin calcular lo mucho que le costaría controlarla).

Marcos Novaro, Argentina en el fin de siglo: Democracia, mercado y nación (1983-2001), Buenos Aires, 2009, p. 39

[E]ntre los veinte elementos constitutivos del temperamento y del carácter, hay uno que domina a los demás y corresponde al motor central de la conducta. ¿Qué facultad so verana aparece en Sarmiento que haga de las otras simples satélites y nos dé la clave de su extraordinario destino? No hay duda posible: es la voluntad. Y en estos países de inconstancia y apatía, es altamente significativo, y acaso presagioso, que la admiración del pueblo converja hacia un héroe de la voluntad; y que sea esta potencia dictatorial la única que conserve, ante los que no la poseen sino enferma y desmedrada, todo su radiante prestigio de ultratumba.

Paul Groussac, El viaje intelectual, Buenos Aires, 1920

Reivindicar la diferencia como una exclusividad es caer en una forma de sexismo al revés, del mismo modo que el indigenismo o la negritud constituyen un racismo al revés, lo único que deben reclamar las minorías oprimidas es la igualdad total con las mayorías. La homosexualidad no es una esencia que define a algunos individuos; es, como la heterosexualidad, una cualidad entre otras, o como dice Gore Vidal, no es un sustantivo sino un adjetivo. No puede hablarse por tanto de una comunidad gay. El folclore, los hábitos específicos, no son más que el producto de la marginación y el encierro en el guetto, y desaparecerán en la medida en que desaparezca toda discriminación.

La represión de la homosexualidad tiene al fin la misma raíz en el dogma religioso y en las normas del poder autoritario y totalitario que condenan toda relación sexual que tenga por fin la búsqueda del placer y no la procreación, y que igualmente rechazaban hasta ayer el divorcio y hoy el aborto, el control de la natalidad, la relación extramatrimonial, el onanismo, las variantes del goce erótico no genital, la sexualidad femenina clitoriana, y aun la soltería que es discriminada salarialmente. El derecho al placer es una reivindicación que no sólo atañe a los homosexuales sino también a las mujeres, y que aún no ha sido conquistada en vastas regiones del mundo, como el continente africano. El homosexual no debe, por lo tanto, ser respetado como el Otro, la “otredad” como pretende el relativismo cultural de las teorías posmodernas, sino como el igual; no como representante de una especie, como un “tipo” aparte, sino como un individuo. El problema deja el ámbito ontológico en que lo quieren situar los foucaultianos, los posestructuralistas, los posmodernos para bajar al plano más prosaico de la juricidad; se trata de una reivindicación esencial entre las libertades individuales, la de ser dueño del propio cuerpo, y el derecho a la privacidad, a la intimidad, un punto aún no cumplido de los derechos humanos.

Juan José Sebreli, Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades: 1950-1997, Buenos Aires, 1997, pp. 363-364

[S]i es cierto que la guerra [de Malvinas] se desencadena como movimiento irresponsable de unas fuerzas armadas que hace tiempo han dado muestras elocuentes de barbaries y cegueras mayores, no lo es menos que fuimos prácticamente el total de la sociedad argentina el que se sumergió en el vértigo de la aventura, animados por un espíritu triunfalista esencialmente definitorio de la ideología argentina.

Oscar Terán, De utopias, catástrofes y esperanzas: Un camino intelectual, Buenos Aires, 2006, p. 105

Punto por punto, el guevarismo fue lo opuesto al pensamiento de Marx y del socialismo clásico: sustituía la autoemancipación por la vanguardia iluminada y el jefe carismático, la movilización de masas por el foco, la democracia social por la dictadura política, el partido por la guerrilla, la lucha de clases por la lucha entre naciones ricas y pobres, la clase trabajadora por el campesinado, las condiciones objetivas por el voluntarismo, el socialismo, sólo possible en las sociedades avanzadas, por el de los pueblos más pobres.

Juan José Sebreli, Comediantes y mártires: Ensayo contra los mitos, Buenos Aires, 2008, p. 145

La vida de café ha decaído por el cambio de las costumbres. La igualación de los sexos y el abandono de la mujer del “gineceo” hogareño alentaron, por un lado, a los miembros de la pareja a salir juntos y, por otro, debilitó la amistad entre varones, típica del café de ayer. Lo habitual hoy es ir al restaurante en pareja, y frecuentemente se reúnen dos parejas. Esas salidas se alternan con las comidas en casa, donde aumenta el número de las parejas, y cuando se invita a una persona sola se la suele compensar con otra en la misma situación. El número de invitados –señala Georg Simmel— es decisivo en las reuniones sociales.

Carece el restaurante—o la comida privada—del rasgo esencial de la sociabilidad urbana, tal como se daba en el café: la posibilidad del encuentro imprevisto, del conocimiento de extraños o del fluir incesante de los que se agregan a la mesa. Esta interrelación múltiple con lo desconocido y lo diferente es reemplazada, en el restaurante, por la interrelación limitada y monótona cono lo conocido y lo igual., donde no se permite la novedad ni la sorpresa, una repetición más del living y del comedor doméstico. Con el matrimonio a solas o con visitas, se prolonga la intimidad matrimonial simbiótica que impide la individualidad autónoma.

Juan José Sebreli, Buenos Aires, vida cotidiana y alienación: seguido de, Buenos Aires, ciudad en crisis, Buenos Aires, 2003, p. 279

El objetivo de la guerrilla nunca fue la defensa de la democracia sino la instauración de una dictadura de otro signo, pero igualmente sangrienta; su modelo era el castrismo. Quienes habían desdeñado por “formalismos burgueses” los derechos humanos y las garantías constitucionales y sometieron a sus enemigos a cautiverio y muerte deberían haber obrado en consecuencia cuando fueron tomados prisioneros y no ampararse en derechos en los que no creían. Menos aun tenían los antecedentes necesarios para ser, una vez restablecidas las instituciones de la república, funcionarios en los gobiernos democráticos y representantes de las organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Juan José Sebreli, Cuadernos, Buenos Aires, 2010, pp. 304-305

La pasión por el juego, no menos que por el cine, la música o el coleccionismo de cualquier clase, libera al hombre de la angustia. Un personaje de Balzac, jugador empedernido, estaba deprimido y había decidido suicidarse cuando llegó un amigo y le propuso una partida. El suicida en ciernes abandonó de inmediato su proyecto y corrió entusiasmado a la mesa de juego. Hay pasiones que pierden al hombre, pero el que no tiene ninguna está irremisiblemente perdido.

Juan José Sebreli, Cuadernos, Buenos Aires, 2010, p. 61

Es preciso en ciencias sociales adoptar una severa vigilancia con respecto a las palabras, pues éstas suelen traicionar el pensamiento y llevarlo a errores conceptuales que, a su vez, derivan en graves errores políticos.

Juan José Sebreli, Los deseos imaginarios del peronismo: ensayo crítico, Buenos Aires, 1983, p. 22

Now that so many aspects of life are subject to nothing but choice, people’s brains are seizing up. Now that there’s so much to be had, literally merely by wanting it, people are building new layers into their thought processes, to protect them from all this power and freedom; near-endless regressions of wanting to decide to want to decide to want to decide what the fuck it is they really do want.

Greg Egan, Quarantine, London, 1992, p. 27

It strikes me that men who are accustomed to contemplate the active or passive extirpation of the weak, the unfortunate, and the superfluous; who justify that conduct on the ground that it has the sanction of the cosmic process, and is the only way of ensuring the progress of the race; who, if they are consistent, must rank medicine among the black arts and count the physician a mischievous preserver of the unfit; on whose matrimonial undertakings the principles of the stud have the chief influence; whose whole lives, therefore are an education in the noble art of suppressing natural affection and sympathy, are not likely to have any large stock of those commodities left.

Thomas Henry Huxley, James G. Paradis, and George C. Williams, Evolution & ethics: T.H. Huxley's "Evolution and ethics" with new essays on its Victorian and sociobiological context, Princeton, N.J, 1884, pp. 36-37

Sueño que estoy en París. De pronto descubro con agrado, con la nostalgia del que está lejos de su tierra, que ando por casas y plazas de Buenos Aires. “¿No te has enterado?”, me preguntan. “Hasta el lunes Buenos Aires está en París.”

Adolfo Bioy Casares, ABC de Adolfo Bioy Casares: reflexiones y observaciones tomadas de su obra, Buenos Aires, 1989, p. 194

La Ley de Punto Final de 1986 había generado mucho rechazo y desconfianza, pero la Ley de Obediencia Debida, por sus efectos, fue vivida como el auténtico “punto final” a la posibilidad de enjuiciar a los autores de violaciones de derechos humanos.

Angelika Rettberg (ed.), Entre el perdón y el paredón: preguntas y dilemas de la justicia transicional, 2005, p. 156