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Lucas M. Arrimada Antón Sin frenos ni contrapesos. Mucho más allá del presidencialismo y parlamentarismo: democracia deliberativa y división de poderes en el siglo XXI article La división de poderes, originalmente concebida bajo un diseño constitucional elitista y contramayoritario, presenta una dinámica compleja frente al ideal de autogobierno democrático. En el contexto de los sistemas presidencialistas contemporáneos, esta estructura ha derivado en un hiperpresidencialismo que concentra asimétricamente el poder en el Ejecutivo, generando inestabilidad institucional y bloqueos recurrentes. Mientras que la figura presidencial asume facultades legislativas y diplomáticas predominantes, el Poder Judicial manifiesta una debilidad intrínseca que le impide actuar como un contrapeso efectivo ante crisis o desbordamientos del Ejecutivo. Frente a este agotamiento del modelo tradicional de frenos y contrapesos, es necesaria la transición hacia una democracia deliberativa fundamentada en la justificación epistémica y el consenso racional. Esta transformación exige un experimentalismo institucional que fortalezca el rol del parlamento como núcleo del debate público, limite la preeminencia de las élites tecnocráticas y reformule la intervención judicial para que actúe como custodio de los procedimientos democráticos en lugar de imponer decisiones definitivas sobre el desacuerdo social. Solo mediante la integración de la deliberación y la participación ciudadana en la arquitectura estatal es posible superar la anomia institucional y alcanzar una praxis política coherente con el pluralismo y la autonomía individual. - Resumen generado por inteligencia artificial.

Sin frenos ni contrapesos. Mucho más allá del presidencialismo y parlamentarismo: democracia deliberativa y división de poderes en el siglo XXI

Lucas M. Arrimada Antón

Lecciones y ensayos, vol. 81, 2005, pp. 223–243

Abstract

La división de poderes, originalmente concebida bajo un diseño constitucional elitista y contramayoritario, presenta una dinámica compleja frente al ideal de autogobierno democrático. En el contexto de los sistemas presidencialistas contemporáneos, esta estructura ha derivado en un hiperpresidencialismo que concentra asimétricamente el poder en el Ejecutivo, generando inestabilidad institucional y bloqueos recurrentes. Mientras que la figura presidencial asume facultades legislativas y diplomáticas predominantes, el Poder Judicial manifiesta una debilidad intrínseca que le impide actuar como un contrapeso efectivo ante crisis o desbordamientos del Ejecutivo. Frente a este agotamiento del modelo tradicional de frenos y contrapesos, es necesaria la transición hacia una democracia deliberativa fundamentada en la justificación epistémica y el consenso racional. Esta transformación exige un experimentalismo institucional que fortalezca el rol del parlamento como núcleo del debate público, limite la preeminencia de las élites tecnocráticas y reformule la intervención judicial para que actúe como custodio de los procedimientos democráticos en lugar de imponer decisiones definitivas sobre el desacuerdo social. Solo mediante la integración de la deliberación y la participación ciudadana en la arquitectura estatal es posible superar la anomia institucional y alcanzar una praxis política coherente con el pluralismo y la autonomía individual. - Resumen generado por inteligencia artificial.

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