Conferencia sobre James Joyce. Universidad Nacional de La Plata, 1960
Variaciones Borges, vol. 45, 1960, pp. 207–220
Abstract
La relevancia de los intelectuales irlandeses en la cultura anglosajona se fundamenta en su posición periférica, lo que les permite operar sobre una lengua y una tradición hacia las cuales no guardan lealtades heredadas. Esta condición de marginalidad facilita una aproximación revolucionaria y experimental a la literatura. Dentro de este marco, la obra de James Joyce sintetiza las tensiones entre el naturalismo y el simbolismo, buscando trascender la mera transcripción de la realidad hacia una expresión totalizadora. Ulises constituye un intento por registrar la complejidad infinita de la percepción humana en una sola jornada, organizando el material narrativo mediante un riguroso sistema de analogías homéricas, fisiológicas y cromáticas. Este proyecto de agotamiento verbal se radicaliza en Finnegans Wake, donde el foco se desplaza hacia la representación del subconsciente y la simultaneidad temporal del sueño. El uso intensivo de neologismos y la hibridación de múltiples lenguas buscan quebrar la sucesión cronológica de la lectura para intentar una percepción simultánea del lenguaje. A pesar de las dificultades de legibilidad que presentan estas estructuras, representan una indagación límite sobre las posibilidades del medio verbal. El legado resultante se define como una derrota estética de carácter monumental, donde la construcción de laberintos lingüísticos y la experimentación técnica marcan el punto máximo de la ambición literaria moderna por capturar la totalidad de la experiencia humana a través de la palabra.
- Resumen generado por inteligencia artificial.
