Borges verbal
Barcelona, 1999
Barcelona, 1999
Se designó a sí mismo “el primer trabajador” y reunía a miles de personas que estaban obligadas a cantarle “Perón, Perón, que grande sos”. Una persona que actúa así debe de estar loca.
El movimiento dadá correspondía a una idea de nihilismo, de desesperación de la literatura. Quedamos decepcionados cuando supimos, después, que no eran verdaderos escépticos, que se peleaban por ser reconocidos como los “verdaderos” fundadores del movimiento. En fin, supimos que los dadaístas eran escritores tan profesionales como los demás, igualmente celosos, igualmente vanidosos.