works
Gregorio Klimovsky Mis diversas existencias book Una vida humana siempre es, en realidad, varias vidas. Las realice o no el hombre, esta potencialidad se encuentra presente en cada existencia. A esa circunstancia se refiere esta obra, en la que Gregorio Klimovsky, uno de los más prestigiosos epistemólogos latinoamericanos, relata cómo en su caso la vida fue combinando tramas que entretejieron una existencia especialmente plena. Su vocación filosófica constituyó el eje central de ese entramado, y el autor la cuenta al mismo tiempo que la revive como filósofo, preguntándose por el sentido de la vida, por el propósito de nuestros actos, por el sentido ético y estético de lo que somos capaces. Junto a ella, están las vivencias científicas, la labor de investigación y creación científica, que también han dado forma a otra de esas personalidades con las que se fue encontrando. Una tercera vida fue la de la música. Sin pensar en ser un eximio ejecutante o un compositor, Klimovsky se dedicó a la música con una pasión que lo acompañó incesantemente, como si fuera, por cierto, otra vida. Luego puede mencionarse la existencia que se congrega en torno a su vocación política, la que se dio de maneras multiformes, desde su militancia en la izquierda, la lucha contra el nazismo, contra el autoritarismo hasta, finalmente, la defensa de los derechos humanos, una suerte de quintaesencia de todo lo anterior. Otra de esas tramas existenciales arraiga en su dilatada tarea docente, en la gran necesidad de buscar la comunicación llamémosle cultural, lo que explica los centenares de cursos que dictó, de conferencias, de participaciones en mesas redondas, los artículos periodísticos y los libros que escribió. Un diferente tipo de existencia implica lo que se podrían llamar “cuestiones de solidaridad humana”, la necesidad de colaborar con empresas que tratan de mejorar el nivel de vida de las personas. Y, finalmente, hubo una secreta tendencia al misticismo, una fascinación por la personalidad mística, inclinación que se manifestó con suficiente fuerza como para darle a otra de sus vidas un sentido especial. Todas ellas fueron diferentes, todas ellas se parecieron, no solo porque pertenecen a una sola persona, sino también porque Klimovsky ha vivido cada una de ellas con la misma intensidad, como si fuera la única que se le deparaba.

Mis diversas existencias

Gregorio Klimovsky

Buenos Aires, 2008

Abstract

Una vida humana siempre es, en realidad, varias vidas. Las realice o no el hombre, esta potencialidad se encuentra presente en cada existencia. A esa circunstancia se refiere esta obra, en la que Gregorio Klimovsky, uno de los más prestigiosos epistemólogos latinoamericanos, relata cómo en su caso la vida fue combinando tramas que entretejieron una existencia especialmente plena. Su vocación filosófica constituyó el eje central de ese entramado, y el autor la cuenta al mismo tiempo que la revive como filósofo, preguntándose por el sentido de la vida, por el propósito de nuestros actos, por el sentido ético y estético de lo que somos capaces. Junto a ella, están las vivencias científicas, la labor de investigación y creación científica, que también han dado forma a otra de esas personalidades con las que se fue encontrando. Una tercera vida fue la de la música. Sin pensar en ser un eximio ejecutante o un compositor, Klimovsky se dedicó a la música con una pasión que lo acompañó incesantemente, como si fuera, por cierto, otra vida. Luego puede mencionarse la existencia que se congrega en torno a su vocación política, la que se dio de maneras multiformes, desde su militancia en la izquierda, la lucha contra el nazismo, contra el autoritarismo hasta, finalmente, la defensa de los derechos humanos, una suerte de quintaesencia de todo lo anterior. Otra de esas tramas existenciales arraiga en su dilatada tarea docente, en la gran necesidad de buscar la comunicación llamémosle cultural, lo que explica los centenares de cursos que dictó, de conferencias, de participaciones en mesas redondas, los artículos periodísticos y los libros que escribió. Un diferente tipo de existencia implica lo que se podrían llamar “cuestiones de solidaridad humana”, la necesidad de colaborar con empresas que tratan de mejorar el nivel de vida de las personas. Y, finalmente, hubo una secreta tendencia al misticismo, una fascinación por la personalidad mística, inclinación que se manifestó con suficiente fuerza como para darle a otra de sus vidas un sentido especial. Todas ellas fueron diferentes, todas ellas se parecieron, no solo porque pertenecen a una sola persona, sino también porque Klimovsky ha vivido cada una de ellas con la misma intensidad, como si fuera la única que se le deparaba.