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Juan José Sebreli El asedio a la modernidad: crítica del relativismo cultural book Las corrientes intelectuales predominantes en la segunda mitad del siglo XX —existencialismo, estructuralismo, posestructuralismo y posmodernismo— representan un abandono sistemático de los principios fundacionales de la modernidad occidental: el racionalismo, la creencia en la ciencia y la idea de progreso. Estas escuelas de pensamiento promueven el relativismo cultural por encima de los valores objetivos y el particularismo por encima del universalismo. Sus orígenes se remontan a las críticas románticas y prerrománticas alemanas a la Ilustración, constituyendo un resurgimiento del pensamiento irracionalista. Dicha tendencia se vio amplificada por circunstancias políticas, especialmente el colapso del mito estalinista, que fomentó un nihilismo generalizado sobre el sentido de la historia, y el auge del nacionalismo tercermundista, que idealizó la especificidad cultural. En oposición a esta visión, un análisis histórico revela una persistente unidad subyacente en la especie humana y una larga tradición de pensamiento universalista que se remonta a la antigüedad. El progreso, aunque no es lineal y está lleno de contradicciones, es una realidad demostrable, especialmente en las esferas científica y técnica que proporcionan las condiciones materiales para la liberación humana. El relativismo cultural resulta en última instancia autorrefutatorio y éticamente insostenible, ya que no proporciona una base para criticar las tradiciones opresivas justificadas en nombre de la identidad cultural. Resumen generado por inteligencia artificial.

El asedio a la modernidad: crítica del relativismo cultural

Juan José Sebreli

Barcelona, 2013

Abstract

Las corrientes intelectuales predominantes en la segunda mitad del siglo XX —existencialismo, estructuralismo, posestructuralismo y posmodernismo— representan un abandono sistemático de los principios fundacionales de la modernidad occidental: el racionalismo, la creencia en la ciencia y la idea de progreso. Estas escuelas de pensamiento promueven el relativismo cultural por encima de los valores objetivos y el particularismo por encima del universalismo. Sus orígenes se remontan a las críticas románticas y prerrománticas alemanas a la Ilustración, constituyendo un resurgimiento del pensamiento irracionalista. Dicha tendencia se vio amplificada por circunstancias políticas, especialmente el colapso del mito estalinista, que fomentó un nihilismo generalizado sobre el sentido de la historia, y el auge del nacionalismo tercermundista, que idealizó la especificidad cultural. En oposición a esta visión, un análisis histórico revela una persistente unidad subyacente en la especie humana y una larga tradición de pensamiento universalista que se remonta a la antigüedad. El progreso, aunque no es lineal y está lleno de contradicciones, es una realidad demostrable, especialmente en las esferas científica y técnica que proporcionan las condiciones materiales para la liberación humana. El relativismo cultural resulta en última instancia autorrefutatorio y éticamente insostenible, ya que no proporciona una base para criticar las tradiciones opresivas justificadas en nombre de la identidad cultural.

  • Resumen generado por inteligencia artificial.